«Acostumbraos a considerar vuestra vida cotidiana como una materia sobre la que debéis trabajar para transformarla. No os contentéis con aceptar lo que recibis, soportando todo lo que os suceda, no os quedéis pasivos, pensad siempre en añadir un elemento capaz de animar, de vivificar, de espiritualizar esta materia. Es ahí donde se encuentra verdaderamente la vida espiritual: ser capaces de introducir en cada una de vuestras actividades un fermento susceptible de proyectar esta actividad sobre un plano superior.» - Omraam Mikhaël Aïvanhov